A mi en vena, por favor…

   Soy de las personas que se tiran, sin paracaídas ni red de seguridad a la vida (me tiro a la vida, ¡¡la vida no es persona!!XDD), ahí a las bravas , sin plan B, sin pararse a pensar en las consecuencias, bueno a lo mejor pienso en dos meses más allá, pero no un largo plazo.

   Siempre me he considerado “adicta” a la emociones fuertes, pero no de las que estás pensando, ni puenting, ni salto base,  ni tirarme en paracaídas o conducir un bólido a mil (bueno puede que eso si que me ponga un poco), tengo la teoría de que tengo el gen de la supervivencia mega desarrollado y no me lo permite, vamos, que quiero mucho a esta cuerpo serrano, aunque a veces no lo parezca (lo siento cuerpecito por ir como las locas por la vida y tener este campo gravitacional tan alto). Me refiero a las emociones fuertes de tipo emocional (cada día me explico mejor, de aquí a Harvard a dar clases ¬.¬UU), las que se producen con cambios importantes a nivel interno.

 Lo normal y predecible me aburre

    La gente sensata, suele sentarse delante de un papel y hace una lista de pros y contras de las distintas situaciones, si ven que el riesgo que corren es mayor que el beneficio posible ni lo intentan, yo no funciono así, el riesgo me llama (Carolineeee, ve hacia el balateeee) . Y llegué a la conclusión más lógica, tengo un problema¡¡ soy adicta a lo neuropéptidos!!  (ya lo solté, que bien que se queda una).

 ¿Los neuro what?

    Los neuropéptidos, hablando mal y pronto,  son unas sustancias segregadas por el hipotálamo y cuyo objetivo final es acoplarse a las células para alterarlas fisiológicamente. Van estrechamente unidas a las emociones. En palabras de la Doctora Candace Pert, pionera en su estudio, esta interacción se definiría:

“Las emociones son el contenido informacional, que es intercambiado vía la red psicosomática, con los órganos, células y sistemas que participan en el proceso. Así como la información, las emociones viajan en dos realidades: la de la mente y el cuerpo, como péptido y receptores en la realidad física y como sentimientos y emociones en el plano no material”.

   Básicamente funcionan acoplándose a las células a través de conectores específicos,como llaves y cerraduras que al encajar desencadenan una reacción dentro de la célula alterando su funcionamiento e incluso llegando a modificar su núcleo, haciéndolas flipar en colores o hundiéndolas en la más absoluta miseria. Su funcionamiento es más bien sencillo (como me esté leyendo un bioquímico se va a echar unas carcajadas, sencillo dice la cachonda….) cuanta más sustancia segreguemos, mas receptores se crearán y cuanta menos de otra pues menos receptores. (Lo que viene siendo directamente proporcional)

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¡Mira, mira que bien encajo, encontré mi horma!

    ¿Y esas sustancias, se segregan solas o cómo va eso? ¡¡Muy buena pregunta Juanito!! (aquí me bajo las gafas a la punta de la nariz, a lo Maria Teresa Campos profesora sexy) Tengo una muuuuuy buena noticia; Si, nosotros somos responsables de segregar unas u otras, simplemente con nuestro dialogo interno, si, ¡si como lo lees!! (Ay Mari, y yo sin saberlo todo este tiempo) así que lo que tanto predico tenia su intrigulis (Si es que lo dice Caro, y está loca, lo dicen los científicos, y lo sigue estando por creerlos >.< ouch)

 Cambiando el mantra interior.

   Eso que te repites día a día va cambiando fisiológicamente a la célula, si le das “amor” creará más receptores del amor y por tanto demandara más de eso, en cambio si solo le das enfado y enojo, tu cuerpo activará los canales que te llevan a esa situación segregando sustancias malas (drogas chungas adulteradas, para que te enteres) y eso será la pescadilla que se muerde la cola.

    Por eso cuando eres una persona triste y amargada te cuesta ver el lado bonito de las cosas, pero cuando trabajas en ser una persona alegre y positiva pues ¡¡también te costara ver el lado malo de las cosas!!! (¡¡OMG acabo de descubrimos la penicilina!!…¿qué hacéis aun ahí sentados que no estáis llamando al Punset? ;))

 De aqui a proyecto hombre.

    Si es que estoy muy enganchada, pensaba que lo había superado porque llevaba una temporada anestesiada, hace unos años me las proporcionaba de las más variopintas maneras, haciéndome piercings, tatuajes, cambiando de trabajo, cambiando mi imagen, básicamente lanzándome al amor (y al sexo) con los brazos abiertos y los ojos cerrados, esas pequeñas “dosis” me funcionaban pero ahora necesito más y tengo que hacer las cosas más a lo grande para notar el subidón…como por ejemplo mudándome de país, así con los brazos abiertos y los ojos cerrados. Soy una yonki de las emociones fuertes, ¿lo avisé o no? 

 Jugando en la liga de los pesos pesados.

    Está bien, pensarás, produces cambios en tu vida, tienes “los neuropéptidos necesarios” para ponerte en movimiento y ser valiente, si eso esta muy bien, pero me plantea un serio problema…¿Seré capaz algún día de asentarme, y no necesitar más esas dosis tan altas, de estar 100% feliz en algún sitio, o situación que me permita relajarme y decir, si, ahora y aquí si, para siempre? (o por lo menos unos buenos años) Nos adentramos en el terreno pantanoso del apego (la eterna sed del alma).

 Las cosas de palacio van despacio.

    El tema del apego es algo que se que tengo pendiente, es trabajo lento y arduo, ya que requiere cambiar circuitos neuronales que llevan anclados años, que la sociedad se empeña en reforzar cada día, luchar contra tu ego (que el jodío me está dando una guerra que para qué) así que dadme un añito y os cuento a ver si lo logré.

    Aquí os dejo un video que encontré en mi periplo gripero de la semana pasada.

 

¡A la hora 38 minutos es cuando te lo cascan tó!

    Y en cuanto a ti, ¿Eres adicto a algo (aparte de mi blog se entiende) XD? ¿Conocías algo de estas sustancias? ¿Qué es lo que te produce un buen subidón? Y por último y no menos importante ¿Me acompañas de la manita a proyecto hombre? XDD

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